CUIDADO, LA SINOPSIS CONTIENE SPOILERS DE LA PRIMERA PARTE.Con la ayuda de Gabriel, Rhine ha logrado escapar de la mansión y del terrible destino que la aguardaba en Efímera. Pero en el exterior se encuentran con un mundo incluso más aterrador que el que dejaron atrás.
Entre los peligros que los aguardan, caen en un burdel dirigido por una cruel y demente tirana. Una vez más, Rhine debe hacerse pasar por una chica dócil mientras planea su escape. Los dos están decididos a llegar a Manhattan, donde tal vez puedan encontrar la paz viviendo con Rowan, el hermano mellizo de Rhine. Pero el camino es largo y peligroso, y además deben eludir los intentos de Vaughn, el suegro de Rhine, de regresarla a la mansión cueste lo que cueste. Y en un mundo donde las mujeres viven hasta los veinte años y los hombres hasta los veinticinco, el tiempo vale mucho más que el oro.En esta secuela de la fascinante Efímera, Rhine deberá decidir si la libertad vale su precio, ahora que tiene mucho más que perder.
Primera frase:
"Corremos, con los zapatos empapados y el olor a mar pegado a nuestra piel helada."
NO contiene spoilers de su primera parte, Efímera
Tras terminar Fiebre, y después de
superar el estado de shock en que me dejaron las últimas 100
páginas, puedo decir sin temor a equivocarme que nos encontramos
ante una distopía irrepetible. Única. La trilogía El jardín
químico descubre la verdadera crueldad humana, la ambición y los
peligros de una ciencia corrupta, la fragilidad del ser humano... y
lo difícil que es ser mujer en un mundo en el que la humanidad corre
en dirección a su extinción. Lo imposible que es sobrevivir sin
esperanza, cuándo no existe ningún futuro por el que luchar.
Sí, Fiebre ha resultado en muchos
aspectos una novela de transición. Sí, el título le hace toda la
justicia del mundo porque los personajes se pasan todo el libro o
bien enfermos, drogados o en medio de un delirio. Pero al mismo
tiempo he sido incapaz de no adorarlo. Y toda la culpa se la lleva la
maravillosa pluma de la autora, que brilla pese a que debería estar
eclipsada por una traducción que no le hace justicia. Las escenas
están cubiertas por un sopor, un letargo agobiante y claustrofóbico
que inundan al lector con ese terror calmado, que te pone de los
nervios pero que te impide soltar el libro. Hay una escena en concreto que me dio ganas de saltar del sofá en el que estaba
cómodamente leyendo y salir corriendo mientras gritaba, intentar
deshacerme de esa opresión que me impedía respirar. Así de vívida
es la narración de la autora. Así de crudas son las vivencias que
azotan sin piedad.
"Me escapé de la mansión porque quería ser libre. Pero la libertad no existe. Solo existen otras formas más horribles de estar esclavizada."
Si en Efímera me enamoré de la
fortaleza y espíritu de Rhine, en Fiebre no se ha quedado atrás,
aunque esta vez por motivos totalmente distintos: en esta segunda
parte nos encontramos ante una protagonista resquebrajada, rota.
Traumatizada por las experiencias vividas, vencida por el
insoportable peso del mundo sobre sus hombros y por la desesperanza
de un mundo que no tiene nada que ofrecer, que intenta arrancarle
hasta el último trozo de esperanza. Es un personaje que duele en los
huesos, que acompañas en sus momentos más duros y te sientes
impotente al no poder salvarlo, al no poder asegurarle que todo va a
ir bien... porque las cosas siempre van a peor en el mundo creado por
Lauren DeStefano.
Muchas personas se han quejado de que
el romance deja que desear, y hay un motivo muy básico: el amor
entre Gabriel y Rhine no es el tema principal de la historia, ni
siquiera algo secundario; su historia se basa en el grito a la
libertad, el poder decidir a quién amar, con quién compartir tus
días cuándo tu cuerpo es una bomba con una cuenta atrás. La
libertad de vivir, aunque sea sufriendo, porque sólo mediante esas
experiencias -sufrir, llorar, reír- es cuándo de verdad estás
vivo. No obstante, coincidiré en que Gabriel resulta un personaje un
tanto plano, con poco desarrollo, pero porque la verdadera fuerza
recae en Rhine.
"Había una vez dos padres, dos niños y una casa con ladrillos con lirios en el jardín. Los padres se murieron, los lirios se marchitaron. Uno de los hijos desapareció. Y luego el otro."
Me duele el corazón, el alma y la vida. Lauren DeStefano me ha arrancado la piel con sus palabras, haciéndome sufrir por las desventuras y desesperanzas de nuestros personajes durante cada una de las páginas. La ambientación se vuelve más dura, la acción más despiadada. Y, aunque Fiebre no me ha gustado tanto como Efímera debido a sus elementos de novela de transición, ha sido increíble. Increíble y desgarrador. Estoy deseando conocer el broche final de una trilogía que me ha marcado muchísimo, que ha pasado muy desapercibida a pesar de la fuerza, la brutalidad de sus palabras y del trasfondo que esconde. En serio, leedla.
Gracias a Puck por el ejemplar.








