¡Buenos días a todos! Hoy os traigo una entrada un tanto especial, puesto que no sólo vengo a presentaros la reseña de un libro - que ya adelanto que me ha enamorado por completo - si no que además os traigo un poco de contenido adicional, resultado del Blog Tour en el que he participado. ¿Os interesa? ¡Seguid leyendo! Y espero que os guste tanto como a mi organizarlo :)
El remordimiento era un lujo que sólo se podían permitir personas sin nada que defender; personas sin agua.
Lynn conoce cada una de las amenazas de su estanque: sequía, un invierno sin nieve, coyotes y, más importante, personas en busca de un trago. Ella es la encargada de asegurarse de que cualquiera que se acerque al estanque se vaya tan sedienta como vino, o que no se vaya en absoluto.
Confiada en sus propias habilidades, Lynn no ve sentido al mundo más allá de los campos y bosques cercanos. Para ella, su vida se reduce a la supervivencia, al trabajo constante de recoger leña y agua. Tener un estanque requiere la fortaleza para protegerlo, detalle que Madre le ha enseñado bien a lo largo de sus lentas horas en la azotea, rifle en mano.
Pero volutas de humo en el horizonte sólo pueden significar una cosa: extraños. Las misteriosas huellas junto al estanque, amenazas nocturnas y el ruido de los disparos dejan bien claro que Lynn tiene exactamente lo que quieren, y que no van a parar hasta que lo consigan.
Con un lenguaje evocador, duro y una mezcla increíble de drama, peligro y romance, la autora debut Mindy McGinnis retrata el viaje de una chica en un mundo estéril, no tan diferente del nuestro.

Hace tiempo que ninguna novela juvenil lograba convencerme: no paraba de encontrarme con sagas infinitas y libros sin contenido, protagonistas débiles, romances insulsos y tramas poco desarrolladas. Pero, gracias a Not a Drop to Drink, he vuelto a descubrir mi pasión por las distopías. Mediante una sencillez que esconde una trama intensa y muy, muy dura, Mindy McGinnis nos esboza una historia sin pretensiones: no habrá una enorme revolución que reconducirá el mundo, tampoco se suceden escenas de acción detrás de otra, simplemente nos encontramos ante la cara más honesta de la supervivencia pura y dura, en la que cada día supone un reto para lograr vivir el siguiente.
Si tuviera que calificar este libro con una sola palabra, esa sería 'crudo'; nos encontramos ante escenas realmente duras, sangrientas y dramáticas, pero ninguna floritura empaña la limpieza de unas palabras honestas, detalle que las hace aún más terroríficas. La muerte, la destrucción, el abuso y la crueldad en su estado más puro, son el pan de cada día, y así son retratados. Sólo hay un tema que se trata de forma más sutil, pero arrebatadora al fin y al cabo; se deja bien claro pese a que no se termina de afirmar: los abusos sexuales de un grupo dominados por hombres, que ven a las mujeres como moneda de cambio, prostituyéndolas a cambio de mercancías. McGinnis trata este tema con la delicadeza que no vemos en otras escenas, transmitiéndonos todo el desprecio y resquemor que supone un tema tan morboso como ese.
Uno de los muchos puntos que me ha enamorado de la narración, es la forma en la que se describen muchos mecanismos de supervivencia: se nos habla de qué madera hay que quemar para crear una buena hoguera, un método rústico para depurar el agua, etc. Se nota que la autora ha cubierto una buena tarea de investigación, dotando a la trama de un realismo jamás visto. Porque la sequía no es una posibilidad tan remota, porque las épocas más oscuras sacan lo peor del ser humano, porque muchas veces el fin justifica los medios. ¿Qué llegaríamos a hacer por una gota de agua?
Otro aspecto que ha conseguido conquistarme por completo es el desarrollo de los personajes: cada uno de ellos es único y carismático, perfectamente definido, con sus sombras oscuras y sus por qués. Viven tal y como les han enseñado a hacerlo, contaminados por un mundo que no tiene nada más que ofrecer.
Por otro lado, y quizás justamente por eso, el romance es uno de los más conmovedores que he leído en mucho tiempo: al igual que el resto de la novela, es limpio, sin presunciones; Eli y Lynn forman una pareja entrañable, sin ninguna escena forzada o metida en calzador. Siendo sinceros, lo necesitaba.
Y el final... Soy incapaz de deciros nada, porque quiero que sea tan inesperado como lo fue para mi. Terminé sollozando como una niña, incluso deseando que Not a Drop to Drink fuera un inicio de trilogía, porque era incapaz de aceptar que pudiera terminar así. Pero sí, terminó, de la única forma que podía hacerlo en un mundo vasto e incoherente; porque no se quería representar un cuento de hadas, si no algo real. En conclusión, esta es una de esas distopías que es imposible olvidar, tan reales que te dejan una especie de dolor en el cuerpo al terminarla, viendo más que posible que tu propio mundo acelere hacia su propia destrucción, hacia un planeta infértil, seco y bárbaro. Un grito a la supervivencia.
Si tuviera que calificar este libro con una sola palabra, esa sería 'crudo'; nos encontramos ante escenas realmente duras, sangrientas y dramáticas, pero ninguna floritura empaña la limpieza de unas palabras honestas, detalle que las hace aún más terroríficas. La muerte, la destrucción, el abuso y la crueldad en su estado más puro, son el pan de cada día, y así son retratados. Sólo hay un tema que se trata de forma más sutil, pero arrebatadora al fin y al cabo; se deja bien claro pese a que no se termina de afirmar: los abusos sexuales de un grupo dominados por hombres, que ven a las mujeres como moneda de cambio, prostituyéndolas a cambio de mercancías. McGinnis trata este tema con la delicadeza que no vemos en otras escenas, transmitiéndonos todo el desprecio y resquemor que supone un tema tan morboso como ese.
Uno de los muchos puntos que me ha enamorado de la narración, es la forma en la que se describen muchos mecanismos de supervivencia: se nos habla de qué madera hay que quemar para crear una buena hoguera, un método rústico para depurar el agua, etc. Se nota que la autora ha cubierto una buena tarea de investigación, dotando a la trama de un realismo jamás visto. Porque la sequía no es una posibilidad tan remota, porque las épocas más oscuras sacan lo peor del ser humano, porque muchas veces el fin justifica los medios. ¿Qué llegaríamos a hacer por una gota de agua?
Otro aspecto que ha conseguido conquistarme por completo es el desarrollo de los personajes: cada uno de ellos es único y carismático, perfectamente definido, con sus sombras oscuras y sus por qués. Viven tal y como les han enseñado a hacerlo, contaminados por un mundo que no tiene nada más que ofrecer.
Por otro lado, y quizás justamente por eso, el romance es uno de los más conmovedores que he leído en mucho tiempo: al igual que el resto de la novela, es limpio, sin presunciones; Eli y Lynn forman una pareja entrañable, sin ninguna escena forzada o metida en calzador. Siendo sinceros, lo necesitaba.
Y el final... Soy incapaz de deciros nada, porque quiero que sea tan inesperado como lo fue para mi. Terminé sollozando como una niña, incluso deseando que Not a Drop to Drink fuera un inicio de trilogía, porque era incapaz de aceptar que pudiera terminar así. Pero sí, terminó, de la única forma que podía hacerlo en un mundo vasto e incoherente; porque no se quería representar un cuento de hadas, si no algo real. En conclusión, esta es una de esas distopías que es imposible olvidar, tan reales que te dejan una especie de dolor en el cuerpo al terminarla, viendo más que posible que tu propio mundo acelere hacia su propia destrucción, hacia un planeta infértil, seco y bárbaro. Un grito a la supervivencia.
Gracias a TUABFC por organizar el Blog Tour.
¿Qué es un 'Dream Cast'? Una especie de 'casting' en el cual escoges a aquellos actores y actrices que crees que representarían bien a los personajes principales de una novela concreta en una posible adaptación cinematográfica.
Si habéis leído hasta aquí... ¡Estáis de suerte! Porque el blog organizador de este Blog Tour está sorteando un ejemplar en PaperBack de 'Not a drop to drink' :)
Eso es todo, espero que lo hayáis disfrutado ;)



